Ser luminoso:

Yo superior, el hijo de Dios,

Yo soy la partícula de Dios que habita en el corazón de cada ser humano y que esta permanentemente conectada al resto del Gran Todo. No tengo edad, no tengo un rostro particular, mi energía es la que emana cuando sentimos respeto profundo por la vida, cuando sentimos un profundo sentido de justicia colectiva, soy la fuerza que emana de la honestidad. Yo no tengo secretos, nada que esconder. Yo no tengo sombra. Mi enegía es muy diferente a la da la victima o verdugo. Mí energía es la de la bendición. Mi bendición es un acto de fe donde me doy voto de confianza porque creo en mí. Me siento lleno de dignidad y valor personal. Siento la gracia divina cada vez que entra a mi cuerpo por la corona de mi cabeza (7 centro de energía o chakra). Mi forma de ejercer la responsabilidad es plena. Soy responsable consciente de cada emoción que emito, de cada pensamiento, de cada acción. En un acto de confianza permito al ser luminoso colectivo, universal manifestarse a través de mi individualidad. Ya no tengo que luchar desde el ego que se siente inseguro, amenazado y que busca el control. Mi seguridad esta en depositar conscientemente mi confianza en mi el ser luminoso universal y desde ahí convertirme en su instrumento. La energía donde existo esta llena de paz y tranquilidad. La conciencia tiene sus intenciones claras de no ejercer violencia ó, juicio alguno. La energía es la de la compasión. En la compasión puedo bendecir a otros dándoles respeto, reconocimiento, aprecio, y confianza. Esta energía es sanadora y promueve la compasión colectiva, la confianza colectiva, la consciencia colectiva.

Yo soy el que puede ver y leer las señales con las que Dios se comunica con cada uno de sus hijos(as). Mi estado es de serenidad, de presencia total. Yo me comunico con el lenguaje del mundo que son las señales. Las señales se presentan en una infinidad de formas, en sueños, a través de las voces de otros, en un libro, etc.

Yo busco sanar el sufrimiento del ego que se siente aislado del alma del mundo, que ha perdido la comunicación con su creador, que no logra ver ni escuchar las señales en su camino.

Conscientemente hago contacto con el yo luminoso universal y colectivo que ha existido siempre y desde la eternidad y vivo la consciencia colectiva o universal que es la simbiosis donde la polaridad y dualidad entre uno y otro se desvanece.
Es una forma de ejercer el control sin controlar nada como diría Don Juan. Es un acto constante de Poder personal el experimentar el poder colectivo del ser luminoso universal.

Yo soy el que guarda y proteje el alma del Ego. Yo soy el que recibe el alma del Ego cuando el Ego en un acto de poder y de fe consciente entrega su miedo a morir, su propia muerte al yo superior, al alma del mundo, a la consciencia universal.

La muerte del Ego es la noche más obscura y la puerta de acceso a la luz del alma del universo, Para entrar hay que morir primero con consciencia plena.

El lenguaje del mundo nos comunica, con el mundo, con el Tonal colectivo, con la esencia del universo.

El Ego a perdido la confianza en el proceso del mundo y busca el control por sentirse seguro. Cree que el poder esta en el control y pronto llega a la grustración de que el mundo tiene su propia vida, su propio horario. Esta necesidad de control lo mantiene con un cuerpo rígido, cerrado y una tensión permanete que lo mantiene distraido. En símbolo el ego esta ciego y sordo al lenguaje del mundo y no me escucha, no me ve, no me reconoce.

Vivir la leyenda personal es vivir el Tonal personal, es fluir con la corriente del universo, es abrirme la puerta de entrada, es abrir el corazón, es vivir plenamente esta energía vibrante luminosa.